Relación entre la oscuridad, el silencio y la luz

La oscuridad no es más que la ausencia de toda luz. Ahora bien, ¿qué nombre damos a la ausencia de todo sonido? ¿Cómo llamamos a ese estado especial de las cosas que nos rodean cuando no percibimos ruido alguno? Todos responderéis: silencio. En lo sucesivo, vamos a considerar siempre la oscuridad y el silencio como dos cosas análogas. La oscuridad es la ausencia de toda luz, y el silencio, la de todo sonido.

Pero todavía hay más. La luz puede hallarse en vibración y, sin embargo, sus vibraciones pueden no tener la intensidad suficiente para ser percibidas por la vista. Y, de una manera análoga, puede haber ondas sonoras que no tengan la fuerza necesaria para impresionar nuestro oído.

La visión y la audición dependen, pues, de que fuera de nosotros ocurran ciertas vibraciones especiales — o sea, la luz y el sonido— y, en segundo lugar, de que podamos percibir tales vibraciones. Para ver es preciso, además, que el objeto causante del fenómeno esté presente.

La razón de que no podamos ver en la oscuridad es, sencillamente, que no hay luz, y nuestros ojos sólo pueden ver la luz. Una mesa colocada en una habitación a oscuras existe, aunque no podamos verla. Pero como hay ausencia de luz, no podemos ver nada.

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